REPRESENTACIONES ANTROPOMÓRFICAS DE LA TRINIDAD

La abstracción es siempre árida, y los artistas se sintieron tentados a representar la Trinidad con tres figuras, semejantes o no.

1. La fórmula bizantina: Abraham visitado por los tres ángeles.

El tema, que también se denomina Filoxenia (hospitalidad) de Abraham o la Trinidad del Antiguo Testamento, se ha tomado del Génesis. Se eliminan todos los elementos narrativos de la escena y a los personajes de Abraham y Sara. Los tres ángeles son representados idénticos y de la misma edad.

Hacia fines de la Edad Media los tres ángeles ya no son idénticos. El del medio, que simboliza a Dios Padre, está realzado y sus alas elevadas para destacar su presencia. Los ejemplos, en el arte bizantino o bizantinizante, que se reparten entre los siglos V y XV, son muy numerosos.

2. Las fórmulas occidentales.

Las representaciones antropomórficas u antropozoomórficas de la Trinidad adoptadas por el arte occidental son muy variadas:

    - 2.a. La Trinidad tricéfala. Tres cabezas separadas salen de un solo tronco, o bien las cabezas de las tres personas de la Trinidad están fundidas en una sola que, en consecuencia, tiene tres narices y tres bocas. En el primer caso tenemos una Trinidad de tres cabezas y en el segundo una Trinidad de tres rostros. Aunque la tricefalia aparece a menudo en la mitología clásica, al haber aparecido el tema de la Trinidad tricéfala por primera vez en Francia, quizás provenga más bien de la mitología celta, ya que el culto de las divinidades tricéfalas célticas estaba muy difundido en la Galia.

    A partir de la Edad Media, la Trinidad de tres rostros había sido denunciada por el teólogo Gerson como sacrílega y monstruosa. Fue condenada en el concilio de Trento y en 1628 el papa Urbano VIII prohibió formalmente el tema, calificado de herético, e hizo quemar las imágenes de ese tipo, lo que explica su escaso número.

    - 2.b. La Trinidad según el esquema horizontal. Si se quiere representar aparte a las tres personas de la Trinidad se puede elegir entre dos sistemas de agrupación: en horizontal o en vertical. La yuxtaposición destaca la diversidad de las tres personas divinas; la superposición permite mantener mejor su unidad. Es por ello que los artistas y los teólogos que los guiaron, según quisieran subrayar la individualidad o la solidaridad de los elementos del grupo, adoptaban el esquema horizontal o el vertical.

    Las Trinidades horizontales presentan tres variantes:

      2.b.1. Las tres personas son semejantes. Las tres personas divinas, representadas con forma humana, se presentan de frente, sobre el mismo plano. Son rigurosamente idénticas e intercambiables: las mismas edades, actitudes y expresiones. A veces, para distinguirlas, llevan un elemento diferenciador: el Padre la tiara; el Hijo las heridas de manos y pies y el Espíritu Santo es alado o lleva un libro. El tema está documentado en Occidente a partir de fines del siglo XII y gozó de preferencias en el XV.

      2.b.2. El Padre y el Hijo son semejantes y el Espíritu Santo tiene forma de paloma. El Hijo aparece sentado a la derecha del Padre y la paloma del Espíritu Santo, que sirve de vínculo, extiende las alas entre sus labios. Esta versión se difundió en el siglo XV.

      2.b.3. Las tres personas son diferentes y el Espíritu Santo tiene forma humana o de paloma. Poco a poco se fueron diferenciando las tres Personas por su edad y también por sus atributos. El Padre es un anciano, el Hijo un hombre adulto y el Espíritu Santo un adolescente.

      Condenados por el concilio de Trento, todos estos temas escasean a partir del siglo XVI.

    - 2.c. La Trinidad según el esquema vertical: el Trono de Gracia. Para conferir la necesaria unidad al grupo y afirmar contra los triteístas el monoteísmo de la fe cristiana, la solución más satisfactoria de este difícil problema de composición era el ordenamiento vertical. Dios Padre, sentado en un trono, presenta como signo de la Gracia redentora el cuerpo del Hijo en la cruz. La paloma del Espíritu Santo planea entre las cabezas del Padre y del Hijo de manera que las tres personas divinas se encuentran estrechamente unidas.

    Este ordenamiento presenta numerosas variantes. La cruz puede ser suprimida: entonces el cuerpo del Hijo reposa directamente sobre las rodillas del Padre. Quizás se deba ver en esta disposición la influencia de los grupos de la Virgen de la Piedad, tan populares a fines de la Edad Media.

    Es sobre todo la posición de la paloma del Espíritu Santo lo que cambia. A veces planea, de acuerdo con el dogma de la "procesión", entre las cabezas del Padre y del Hijo; a veces desciende de la boca del Padre hacia la cabeza del Hijo; a veces está posada sobre el hombro del Hijo, en el travesaño de la cruz o en el libro que sujeta el Padre.

    Sobre el origen de este tema hay varias versiones, pero lo más probable es que sea una creación francesa.

    Fuente: Iconografía del arte cristiano, de Louis Réau.

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