FINES DEL PERIODO ROMANO. AELIA CAPITOLINA

Después de la primera revuelta judía y durante cerca de 60 años la ciudad de Jerusalén quedó casi totalmente deshabitada. Es muy poco lo que sabemos acerca de lo ocurrido en Jerusalén entre la primera y la segunda revuelta. Probablemente hacia el 130 d. C. el emperador Adriano tomó la decisión de transformar Jerusalén en una ciudad romana, construyendo en ella un templo dedicado a Júpiter Capitolino. Anteriormente se publicó un decreto imperial que prohibía la circuncisión en todo el imperio como práctica considerada bárbara, mientras que para los judíos era la señal de pertenencia al pueblo elegido. Todo ello unido a las revueltas judías que habían tenido lugar en Cirene, Alejandría y Chipre durante el reinado de Trajano, sofocadas con dureza, y el insulto que suponía para los judíos que el impuesto pagado anualmente para el templo se destinara al templo de Júpiter Capitolino en Roma, suscitó un ambiente en el que floreció la segunda revuelta judía, que estalló en el 132 d. C.

El cabecilla de esta revuelta era un tal Simón, al que se apodó Bar Kokhba (en arameo, "hijo de la estrella", en referencia al texto de Núm 24, 17). Muchos lo consideraron realmente como el Mesías.

Como en la primera revuelta, los romanos fueron cogidos por sorpresa, lo que permitió que la revuelta cosechara notables éxitos iniciales. También en este caso la represión romana fue durísima: se habla de 850.000 muertos y numerosas personas reducidas a esclavitud. Los romanos lograron sofocar totalmente la revuelta en el 135 d. C., tres años y medio después de su inicio.

Jerusalén fue transformada en colonia romana, con el nombre de Aelia Capitolina. La fundación fue acompañada por el trazado de un nuevo plan urbano, que ignoró totalmente los rasgos de la ciudad que la precedió. A los judíos se les prohibió la entrada. Sólo en el siglo IV el emperador Constantino concederá a los judíos ir a Jerusalén una vez al año, el 9 del mes de Ab (julio-agosto), día en que se conmemora aún hoy la ruina de la ciudad, día en el que se llora sobre las ruinas del templo en el lugar conocido como "Muro de las Lamentaciones".

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