BEIT SHEAN

La antigua Beit Shean, situada en el Valle del Jordán a unos 30 km. al sur del Mar de Galilea, tuvo gran importancia estratégica porque aquí se encontraban el camino desde Jerusalén hacia el norte con el camino de la costa hacia el este, a Transjordania. Esta posición estratégica en el fértil valle de Beit Shean la convirtió en una de las principales ciudades de la tierra de Israel.

Entre 1921 y 1933 se llevaron a cabo importantes excavaciones arqueológicas en las cuatro hectáreas del Tell Beit Sheán. Las ruinas del periodo romano-bizantino quedaron expuestas en la cima del tell y en su parte sur, los restos de periodos anteriores: las edades de Bronce y de Hierro. En el curso de las excavaciones quedaron al descubierto ruinas de veinte estratos de asentamientos que datan desde el periodo neolítico/calcolítico (milenios V - IV a. C.) hasta el periodo bizantino (siglo VII d. C.). Las excavaciones en el tell se reanudaron en 1983 y nuevamente entre 1989 y 1996, poniéndose al descubierto más ruinas de las ciudades antiguas. Desde comienzos de la década de 1980 hasta el presente se han llevado a cabo excavaciones en gran escala de los periodos helenista y romano-bizantino en el centro de la ciudad.

Los asentamientos más tempranos

Debido a la limitada área excavada, poco se sabe acerca de Beit Shean en sus primeros periodos. No obstante, es claro, por los depósitos de varios metros de altura, que hubo en el lugar continuos e intensivos asentamientos. Los primeros habitantes, del periodo calcolítico, vivían en cavernas labradas en la roca de la montaña. Viviendas abovedadas, construidas de ladrillos planos de arcilla, aparecieron a comienzos del tercer milenio a. C.

Ha quedado al descubierto la evidencia de una gran aldea de la Edad de Bronce (tercer milenio a. C.). La aldea se extendía hacia la montaña al este del tell y sus habitantes vivían en amplias casas de muchas habitaciones. Uno de los edificios era una delicada estructura de ladrillos, techada con varas cubiertas con estuco e incluía un gran salón; sus muros tenían más de un metro de grosor. Este edificio debe haber sido una bodega pública o un granero; fue destruido por un incendio que dejó vigas de madera quemadas y una gran cantidad de grano y legumbres carbonizados. Se encontraron vasijas de greda de alta calidad decoradas en negro y rojo junto a objetos locales de inferior calidad. Esto llevó a los excavadores a suponer que inmigrantes de Anatolia, de la zona noreste y de la región del Mar Caspio se habían establecido en Beit Shean.

Durante la Edad de Bronce Media (primera mitad del segundo milenio a. C.) Beit Shean declinó, convirtiéndose en un pueblo de poca importancia. En el siglo XVI a. C., se construyó un templo de ladrillos de barro cubiertos con estuco blanco. El templo consistía en tres secciones: una sala de entrada, un salón principal y una habitación interior.

Centro administrativo egipcio

Durante la Edad de Bronce tardía y a comienzos de la Edad de Hierro (siglos XV - XII a. C.), Beit Shean fue una importante ciudad y sirvió, como lo hiciera Megido, como un centro administrativo del imperio egipcio en el norte de Canaán. Se la menciona frecuentemente en documentos egipcios reales y en inscripciones del reinado de los faraones del Imperio Nuevo. El centro administrativo egipcio dentro de la ciudad amurallada incluía una residencia para el gobernador, edificios gubernamentales, un granero real y un barrio residencial para las familias de los funcionarios egipcios. Hallazgos egipcios, y entre ellos estelas reales, atestiguan la importancia de la ciudad como un centro de la administración egipcia.

Los edificios reales en Beit Shean incluían una sucesión de templos. Estos complejos combinan la construcción cananea con elementos arquitectónicos egipcios, típicos de los edificios monumentales en el mismo Egipto. El primer complejo de templos en Beit Shean fue construido durante el reinado de Tutmosis III, a comienzos del siglo XV a. C. Este consistía en un gran patio, rodeado en parte por salas y habitaciones en las que se encontraron docenas de vasijas de greda egipcias, que fueron traídas como ofrendas rituales. El templo fue modificado en el siglo XIV para incluir un largo patio con un altar. El templo mismo, que consistía en un salón con un altar y una habitación interior con una pequeña celda detrás, estaba en el costado oriental del patio. En este templo se encontró una estela de piedra que representa, en estilo egipcio, figuras paradas frente a un dios sentado, probablemente el dios cananeo Mekal. La inscripción en la estela afirma haber sido dedicada por el escriba egipcio Pa-re-em-heb en memoria de su padre, Mem-ep. Hacia fines del siglo XIV a. C. se construyó en Beit Shean un nuevo templo, con tan sólo unos pocos cambios, y permaneció en uso hasta el siglo XII a. C. Consistía en un gran salón con bancos para ofrendas a lo largo de las murallas. Su techo se apoyaba sobre dos columnas de madera que se mantenían sobre bases de piedra. Escaleras en el fondo del salón conducían a una larga y estrecha habitación interior, un metro y medio más alta que el salón.

Durante este período, se construyó en Beit Shean una residencia fortificada para el gobernador. Este edificio de ladrillos (23 x 22 m.) tenía gruesas paredes. En su salón central, rodeado por los cuatro costados por habitaciones, dos columnas de madera sobre bases de piedra soportaban el techo. En las cercanías, a ambos lados de la calle, había grandes residencias para los funcionarios egipcios. Se encontraron elementos arquitectónicos, tales como dinteles y jambas, con inscripciones de dedicatorias y juramentos solemnes, así como lujosos objetos de estilo egipcio, tales como joyas y objetos de cerámica.

Se encontraron varias estelas de basalto en estilo real egipcio, que datan desde fines del siglo XIII hasta comienzos del s. XII a. C., en uso secundario en templos cananeos del siglo XI a. C. Dos estelas del reinado del faraón Seti I incluyen su nombre y títulos. La "Gran Estela", el más impresionante hallazgo del periodo del dominio egipcio en Canaán, describe la victoria de Egipto sobre las ciudades cananeas que se habían rebelado contra él y las menciona por el nombre, incluyendo a Beit Shean. La "Pequeña Estela" describe la victoria del faraón sobre las tribus que vivían en la región montañosa cerca de la ciudad; entre ellos los Apiru (el nombre de los hebreos bíblicos en los documentos egipcios). Otra estela, del reinado del faraón Ramsés II, enumera los títulos del rey y sus acciones en defensa del débil.

En una colina al norte del tell se descubrieron los restos de un cementerio del periodo del dominio egipcio. Decenas de sarcófagos antropomorfos de greda, conteniendo tapas con realistas relieves de los rostros de los difuntos, fueron hallados en las tumbas. Los decorados de las cabezas son similares a los de los guerreros filisteos representados en los relieves de los templos egipcios de la época del reinado de Ramsés III. Los expertos consideran que oficiales o soldados filisteos que servían como mercenarios en la guarnición egipcia de Beit Shean fueron enterrados en estos sarcófagos.

El dominio egipcio sobre Beit Shean finalizó a mediados del siglo XII a. C., cuando la ciudad fue destruida por un incendio. La decadencia del control egipcio sobre Canaán causó intranquilidad política, y tanto los Pueblos del Mar (con los cuales estaban relacionados los filisteos) como las tribus israelitas entraron en este periodo en la región.

La ciudad cananea

La Biblia menciona a Beit Shean como una de las ciudades cananeas que no fueron conquistadas por los israelitas bajo la dirección de Josué. La ciudad es mencionada nuevamente después de la derrota del ejército israelita del rey Saúl por parte de los filisteos en Gilboé (al sur de la ciudad), cuando colgaron en los muros de Beit Shean los cuerpos de Saúl y de sus hijos.

A fines del siglo XII y durante el siglo XI a. C., Beit Shean fue una importante ciudad cananea con una población mixta: cananeos y descendientes de egipcios y filisteos. Durante este periodo se construyó un par de templos sobre las ruinas del antiguo templo egipcio. El templo sur tenía un gran salón central en el cual dos hileras de tres columnas sostenían el techo a ambos lados y una serie de habitaciones. El templo norte era rectangular y su techo estaba sostenido por cuatro columnas. La estela egipcia descrita anteriormente fue encontrada aquí, en un uso secundario. Hallazgos de estos templos cananeos incluyen varias tarimas de culto, de cerámica. Estas altas tarimas fueron hechas imitando edificios de muchos pisos, con decoraciones antropomorfas y zoomórficas, que incluían serpientes y pájaros. Esta ciudad cananea fue quemada hasta los cimientos a comienzos del siglo X a. C., probablemente cuando fuera conquistada por el rey David.

La ciudad israelita

Beit Shean es mencionada como una importante ciudad en el quinto distrito administrativo del rey Salomón. De este periodo fueron descubiertos edificios administrativos. Uno de ellos, una gran estructura con numerosas habitaciones que indudablemente servía como centro administrativo regional. Esta ciudad fue destruida hasta sus cimientos por Tiglat Pileser III de Asiria cuando conquistó el reino de Israel en el año 732 a. C.

Escitópolis

Durante los periodos helenístico, romano y bizantino, Beit Shean fue conocida como Escitópolis ("Ciudad de los Escitas", probablemente mercenarios que, como veteranos, se establecieron aquí) y creció, extendiéndose al sureste hacia Tell Iztaba. La ciudad alcanzó su máximo tamaño y prosperidad durante el período romano-bizantino, cuando se construyó un nuevo centro cívico en el valle al suroeste del tell, rodeado por barrios residenciales; en el periodo bizantino fue también fortificada con un muro a su alrededor. Se han realizado excavaciones principalmente en el valle al sur y suroeste del tell. Allí quedaron al descubierto las principales calles y edificios públicos del centro urbano de la Escitópolis romano-bizantina y, al sur de ella, ruinas del teatro y del anfiteatro.

Beit Shean es mencionada en fuentes escritas de los siglos III-II a. C., que describen el conflicto entre los ptolomeidas y los seléucidas (herederos del imperio de Alejandro Magno) por el control de Israel, y con referencia a las guerras de los asmoneos para lograr la independencia del dominio seléucida.

A comienzos del periodo helenístico, la ciudad se encontraba en la cima del tell solamente. Durante el dominio seléucida (siglo II a. C.), obtuvo el status de polis (del griego, ciudad). En esta época la ciudad abarcaba a Tell Iztaba (al norte del tell) donde se encontraron ruinas de un área residencial de dicho periodo. Las casas tenían paredes de ladrillo sobre cimientos de piedra, con habitaciones alrededor de un patio cubierto con losas de piedra; las paredes estaban cubiertas con frescos y estucos, imitando una construcción tallada. Quedaron al descubierto también las ruinas de un gran edificio público con macizos muros, de un metro de grosor, de piedras estucadas.

Escitópolis fue conquistada y destruida por los asmoneos a fines del siglo II a.C. Un feroz incendio dejó vasijas de cerámica y otros utensilios cubiertos por una gruesa capa de ceniza. Entre los hallazgos se contaron muchas vasijas de greda importadas, incluyendo docenas de ánforas para vino de las islas griegas (especialmente Rodas) con impresiones de sellos en las asas.

El periodo romano

En el año 63 a. C., Pompeyo estableció de hecho el dominio romano sobre Judea, y Escitópolis tuvo un papel central en la administración del área. Habiendo recibido privilegios especiales, Escitópolis empezó a contar los años desde la obtención del status de polis romana. Era la más grande ciudad de la Decápolis, una liga de diez ciudades helenizadas, nueve de ellas al este del río Jordán. La construcción pública en el nuevo centro urbano de Escitópolis en el valle al sureste del tell empezó en el siglo I d. C. Pero se sabe muy poco acerca de los edificios de dicho periodo, dado que fueron destruidos o incorporados dentro de la masiva obra de construcción del periodo siguiente.

Durante el reinado de los emperadores Adriano, Antonio Pío y Marco Aurelio en el siglo II d. C., el imperio gozó de paz, seguridad y prosperidad económica, tal como lo demuestran los amplios y elaborados proyectos de construcción en las ciudades romanas. Escitópolis fue un ejemplo sobresaliente de esta planificación y construcción a alto nivel. Impresionantes portones fueron erigidos para marcar los límites del área urbana. En el valle al suroeste del tell, se creó un nuevo centro cívico. A lo largo de sus calles principales con columnatas, se encontraban el templo, la basílica, el ninfeo y las casas de baños. Al sur de ellas estaban los grandes complejos de entretenimiento: el teatro y el anfiteatro. El antiguo tell servía ahora como acrópolis y el templo principal de la ciudad estaba allí. Desde el Monte Gelboé, a 7 km. al suroeste de la ciudad, se transportaba el agua a la ciudad, por medio de un acueducto.

Los edificios, así como el pavimento de las calles, eran de oscura piedra de basalto, característica de la región. Las fachadas de los edificios públicos estaban hechas con la dura piedra caliza traída del Monte Gelboé, al igual que los elementos arquitectónicos tales como columnas y componentes tallados. Algunos edificios estaban decorados espléndidamente con columnas de granito y elementos esculpidos en mármol importado. Los edificios públicos eran financiados por la administración romana y por donantes privados. Entre las ruinas se encontraron inscripciones que honraban a los benefactores de la ciudad, incluidos emperadores y gobernadores romanos.

Muchos de los edificios de Escitópolis resultaron dañados en el terremoto de 363 d. C. En el año 409, la ciudad fue nombrada capital provincial de una zona que incluía la Galilea y el norte de Transjordania. La población de la ciudad continuó creciendo, gracias a su importancia administrativa y económica, y su nuevo status llevó también a una obra masiva de reparaciones de los daños causados por el terremoto, así como de restauración y reconstrucción.

En el periodo árabe temprano, Beit Shean-Escitópolis declinó; fue destruida por un terremoto en el año 749. Una pequeña fortaleza fue construida por los cruzados en el siglo XII, para controlar los cruces de caminos y proteger al reino contra la penetración musulmana, pero la ciudad nunca fue reconstruida. Sólo una pequeña aldea árabe existió allí en periodos posteriores.

FUENTE: Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.

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