BETSEDA

Betseda es conocida como el lugar de nacimiento de tres apóstoles: Pedro, Andrés y Felipe. Jesús visitó ese lugar y realizó allí varios milagros (Marcos 8:22-26; Lucas 9:10).

Et-Tel, el monte identificado como la antigua Betseda, se encuentra sobre un contrafuerte de basalto al norte del Mar de Galilea, cerca de la entrada del Río Jordán al Mar de Galilea. El tel ocupa una superficie de unas 9 hectáreas y se eleva unos 30 mts. por encima de un fértil valle. Estudios geológicos y geomorfológicos muestran que en el pasado este valle formaba parte del Mar de Galilea. Una serie de terremotos causó el acumulamiento de cieno que creó el valle e hizo retroceder la costa norte del Mar de Galilea. El resultado de este proceso, que se prolongó hasta el período helenístico, fue que Betseda -originalmente construida a orillas del Mar de Galilea- pasó a quedar a 1,5 km al norte de la costa.

El nombre de Betseda significa "casa de cacería" en hebreo. La identificación de Et-Tel con el sitio mencionado en el Nuevo Testamento fue propuesta ya en 1838 por Robinson, pero no fue aceptada por la mayoría de los investigadores de la época; las excavaciones llevadas a cabo en 1987 confirmaron dicha identificación.

Las excavaciones realizadas revelaron que la población de Betseda fue fundada en el siglo X a. C., en el período bíblico. En aquellos tiempos las zonas norte y este del Mar de Galilea formaban parte del reino arameo de Gueshur. Su familia real, que había gobernado el lugar durante varias generaciones, estaba conectada por lazos matrimoniales con la dinastía de David: el rey David había desposado a Maajá, hija del rey de Gueshur y madre de Absalón, que posteriormente hallara refugio en Gueshur (II Samuel 3:3: 14:32). Las excavaciones arqueológicas realizadas en ese lugar han puesto de manifiesto impresionantes estructuras y fortificaciones, que llevaron a suponer que durante dicho período Betseda fue la capital del reino de Gueshur y sede de sus monarcas.

La ciudad se hallaba dividida en dos partes: la ciudad inferior, que se extendía principalmente sobre el contrafuerte, y la ciudad superior -la acrópolis- en lo alto, en la parte noreste. Durante el siglo IX Bd. C. la acrópolis estuvo rodeada por un macizo y fortificado muro con un portón, construido con grandes piedras de basalto. La muralla de 6 mts. de espesor, junto con los puntos de apoyo que sobresalían a ambos lados, alcanzaba un ancho de 8 mts.

El complejo del portón de la ciudad descubierto en la parte este del tel consiste en un portón exterior y otro interior. El portón exterior incluía un pasaje entre dos macizas torres; por el momento sólo se ha excavado la torre occidental, de 10 x 8 mts. En la puerta exterior había una vereda de 30 mts. de largo, pavimentada con losas de basalto, que conducía al recinto interior de cuatro habitaciones de 35 x 17,5 mts., típico de ese período, que se ha preservado hasta la impresionante altura de 3 mts. Se trata del acceso más grande a una ciudad del período bíblico excavado en Israel. Fue construido con grandes piedras de basalto, algunas ligeramente trabajadas y dispuestas en hileras. Sobre la estructura de piedra había otra de ladrillo y ambas estaban totalmente recubiertas con un ligero enlucido. Dos torres grandes y sobresalientes, de 10 x 6 mts. cada una, protegían el acceso al mismo. El umbral del portón estaba formado por grandes piedras de basalto que tenían muescas, que servían para los goznes de las puertas.

La evidencia vívida de la batalla que tuvo lugar allí en tiempos de la conquista de la ciudad y del incendio que destruyó el portón se basa en los ladrillos quemados y en el montón de maderos y puntas de flecha carbonizadas.

Una característica singular del portón de Betseda consiste en la variedad de instalaciones de culto en el frente del portón interior. Allí se encontró un "altar de portón" (bamá) de 2,1 x 1,6 mts., construido con piedras de basalto y cubierto con un ligero enlucido. Dos escalones conducen a la parte superior de la bamá, que cuenta con un cuenco de piedra de 60 x 50 cmts. y 35 cmts. de profundidad. Sobre él se encontró una estela de basalto que había estado en la parte posterior de la bamá. La estela, de 1,15 m de alto, 59 cmts. de ancho y 31 cmts. de espesor, fue cuidadosamente tallada con un extremo redondeado. En la parte anterior se talló la estilizada figura de un toro con cuernos armado con una daga. En el panteón mesopotámico el toro representa a la diosa luna y fue adoptado por los arameos como símbolo de su principal deidad, Hadad, identificada como la figura representada en la estela.

En el interior del recinto había una amplia plaza pavimentada. En su parte norte se encontraba el palacio real, que medía 28 x 15 mts., con paredes de basalto de 1,4 m de espesor. El palacio de Betseda es un ejemplo típico de los palacios de los reinos arameos durante el período bíblico e incluye una sala central que servía como sala del trono, rodeada por ocho habitaciones.

La importancia de Betseda durante los períodos helenístico y romano surge de las referencias sobre la ciudad en las fuentes antiguas. Flavio Josefo escribe que el rey Herodes Filipo, cuyo reino incluía la parte norte del país, cambió el nombre de la ciudad a principios del siglo I d. C. por el de Julias, en honor de Julia Livia, esposa del emperador romano Augusto y le garantizó sus derechos municipales (Antigüedades 104, 18, 28). También según Josefo, Filipo murió en la ciudad y fue sepultado en ella con gran pompa (Antigüedades 104, 18, 108).

Varias casas con patios que datan de este período fueron puestas al descubierto en las excavaciones. Construidas con piedras de basalto y probablemente de dos pisos de altura, incluían un patio abierto y pavimentado rodeado por varias habitaciones. En las casas se encontraron numerosos utensilios de pesca -plomadas para redes, anclas de hierro, agujas y anzuelos- que brindan testimonio de una economía basada en esa actividad. Una de las casas tenía un sótano en el cual se encontraron ánforas de cerámica y varias podaderas para vides.

A principios del siglo I d. C. se construyó sobre los restos del portón de la ciudad de los tiempos bíblicos un edificio con paredes particularmente gruesas, del cual sólo se han encontrado algunos restos fragmentarios de los cimientos. Los sillares de piedra caliza traídos desde una considerable distancia y algunos elementos arquitectónicos ornamentales sugieren la elegancia del edificio. Las vasijas rituales, incluidos dos incensarios de bronce decorado, indican que allí funcionaba un templo. Es posible que se trate de los restos del templo que el rey Filipo construyera en honor de Julia Livia.

Las excavaciones en el sitio se encuentran aún en curso. Es de suponer que más hallazgos de este período aguardan a las espátulas de los arqueólogos. Mientras tanto, el lugar ya ha sido abierto a los visitantes.

Las excavaciones en Betseda son dirigidas por R. Arav en nombre del Consorcio de Excavaciones de Betseda dirigido por la Universidad de Nebraska.

FUENTE: Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.

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