TESORO DE NAHAL MISHMAR El tesoro de Nahal Mishmar fue descubierto por casualidad, escondido en el nicho de una apartada esquina de una cueva calcolítica habitada situada en la cara norte de la garganta de Nahal Mishmar, en el desierto de Judá. Estaba envuelto en una estera y contenía 442 objetos diferentes, 429 de cobre, 6 de oligisto, 1 de piedra, 5 de marfil de hipopótamo y 1 de marfil de elefante. Es una colección de hallazgos extraña y única y parece haber sido recogida apresuradamente y escondida en los días finales de ocupación de la cueva. En vista de esto, se ha sugerido, plausiblemente, que el conjunto sea el tesoro sagrado del santuario de Enguedi (que se halló aparentemente desprovisto de objetos), situado a tan solo unos doce kilómetros. La mayoría de los objetos del tesoro están hechos de un cobre que contiene un porcentaje de arsénico variable, pero siempre alto (4%-12%). Lo más sorprendente es que este cobre especial fue sólo utilizado en los objetos hechos con la técnica de la cera perdida y no en los sencillos cinceles y martillos, d e lso que se hallaron 16. Esta distinción está también presente en otros yacimientos. Hay por tanto una clara diferencia en el empleo de los dos tipos de cobre. Para los útiles se empleó cobre casi puro, aunque más blando; para los objetos especiales se empleó un cobre arsenical, más duro y más fácil de vaciar. El tesoro en su conjunto es una magnífica colección de objetos de arte. Los objetos están hechos de materiales valiosos, mantienen una calidad tecnológica alta y tienen un acabado superior. Sus formas dan testimonio de un desarrollado sentido artístico. Puede admitirse, en vista de los motivos decorativos, que constituye un rico depósito de simbolismo religioso.
En el escondrijo se encontraron diez objetos cilíndricos que parecen coronas, con un diámetro de 15'6 a 19 centímetros, y una altura de 7 a 11'7 centímetros. Dos de ellas están provistas de pequeños pies. El cuerpo a veces lleva una decoración incisa de variado diseño: líneas paralelas, triángulos y bandas en forma de espina de pez.
Este es un grupo de 118 objetos diversos, con longitudes que varían de los 7 a los 40 centímetros. Algunos de los cetros conservaron rastros de mangos de madera o caña, y en algunos quedó una sustancia adhesiva negra. Esto ha llevado a los arqueólogos a concluir que los objetos fueron llevados sobre postes largos, quizá en procesiones sagradas. Un hilo de lino hallado en uno de los cetros podría indicar que se les ataron materiales ligeros tales como cintas. Todos los cetros tienen forma similar pero difieren mucho en su tamaño y en los detalles de su decoración. El más espléndido tiene cinco cabezas de animales (cuatro de íbices y una de un animal con cuernos sinuosos). Debe señalarse que se han encontrado cetros similares en otros yacimientos. c) Las varas Este término describe un grupo de cetros estilizados, largos y sólidos. Tres de ellos parecen ser versiones refinadas de cetros con extremos abombados. El cuarto se parece al tallo de una planta y el quinto tiene una cabeza ganchuda plana.
Los tres espléndidos estandartes de este grupo fueron sin duda montados sobre postes. El primero es un objeto piriforme hueco, con dos íbices gemelos representados con un solo cuerpo, cuatro piernas y dos cabezas. Cada íbice está de cara a uno de los grandes brazos, uno en forma de hacha y el otro de cuchillo, que salen del cuerpo piriforme. El segundo estandarte tiene una columnilla hueca corta con un panel rectangular que se extiende desde el centro, hecho en forma de buitre con las alas extendidas. El tercero es más modesto; de su parte abombada salen cuatro salientes planos en cuatro direcciones diferentes. e) Los objetos en forma de cuerno Tres objetos en forma de cuerno curvo enfatizan la importancia de los cuernos en el ritual calcolítico. Dos de los cuernos llevan figuras esquemáticas de pájaros. f) Los contenedores Un jarro de cuello alto de bellas proporciones, un vaso o cuenco profundo y tres vasos en forma de cesto con un asa vertical alta son los únicos contenedores encontrados en el tesoro. g) Las cabezas de maza El grupo más grande de objetos, con un total de 261, incluye objetos engrosados de diversas formas (redondeada, piriforme, alargada o discoidal) que generalmente se denominan "cabezas de maza". Todos tienen un agujero en el centro para insertar un asa. Algunos ejemplares conservan restos de asas de madera. La superficie de todas está bien pulimentada y sin decorar. Aunque la cabeza de maza fuera un arma común en Mesopotamia y Egipto, estos objetos quizás no deban ser considerados como armas. Su presencia en el tesoro parece indicar, más bien, un uso ceremonial. Si similitud con las partes abombadas de los estandartes y cetros apoya esta consideración. Seis cabezas de maza se hicieron de oligisto, un óxido de hierro natural. No fueron vaciadas sino taladradas, puesto que todavía no se conocía la tecnología del trabajo del hierro. Otra cabeza de maza está realizada en caliza dura.
Cinco misteriosos objetos fueron escondidos junto con los objetos de cobre: marfiles de hipopótamo, seccionados a lo largo del colmillo y con forma de guadaña. Están perforados por tres filas de agujeros redondos, y en el medio de cada una hay un agujero con un borde sobresaliente. i) Caja de marfil Un último objeto de tipo único es una caja de marfil de 38 centímetros de largo hecha con un trozo de colmillo de elefante bien pulimentado. |