SÉFORIS

La ciudad de Séforis, descrita por el historiador judío Flavio Josefo como "el ornamento de toda la Galilea", está ubicada en un monte en la Baja Galilea, a mitad de camino entre el Mediterráneo y el Mar de Galilea, con abundante agua de manantiales y un valle fértil a su alrededor.

Séforis se menciona en muchas fuentes judías de los primeros siglos de la era cristiana. Fundada en la época helenista, fue nombrada capital administrativa de la Galilea por Gabinio, el gobernador romano, a mediados del siglo I a. C. La ciudad no se unió a la rebelión contra Roma en el año 66 d. C.; abrió sus puertas a las legiones del emperador romano Vespasiano y así se salvó.

Hacia el siglo II, Séforis se había convertido en el centro de la vida judía religiosa y espiritual de Israel. El Sanedrín, encabezado por Rabí Yehudá Hanasí, se encontraba en Séforis a comienzos del siglo III; en esa época los judíos constituían la mayoría de la población de la ciudad. Incluso después de que la sede del Sanedrín se trasladó a Tiberíades, Séforis siguió siendo un centro del estudio de la Biblia y destacados sabios enseñaban en sus numerosas academias.

Los hallazgos de ricos mosaicos con figuras durante las excavaciones en Séforis brindan clara evidencia del carácter romano de la población pagana de la ciudad, que coexistía en armonía con los judíos durante el período de prosperidad económica a fines del período romano. Séforis fue destruida en el año 363 por un terremoto, pero reconstruida poco tiempo después, manteniendo su centralidad social y espiritual en la vida judía de la Galilea.

Durante los tiempos bizantinos, la comunidad cristiana de Séforis aumentó considerablemente. Este crecimiento estuvo acompañado de la construcción de muchas iglesias y de la participación cristiana en los asuntos municipales. Después de la conquista árabe a mediados del siglo VII, la ciudad decayó.

Bajo el dominio cruzado durante el siglo XII, se construyeron en la parte más alta de la ciudad una pequeña torre de reloj y una iglesia (dedicada a Ana y Joaquín, padres de María, madre de Jesús). Los restos de la torre, parcialmente renovada en tiempos posteriores, aún dominan la cima de la colina.

Durante los períodos romano y bizantino existía una acrópolis en lo alto de la colina y la ciudad baja se extendía cubriendo la ladera este de la acrópolis.

Desde 1990, grandes áreas de Séforis han sido excavadas, arrojando luz sobre lo que se sabía de la historia escrita de la ciudad.

La acrópolis

Los barrios residenciales originales de la ciudad han quedado descubiertos en el lado occidental de la acrópolis. Los vestigios indican que el más antiguo asentamiento de Séforis data de los períodos hasmoneo y herodiano (desde fines del siglo II a. C. al siglo I d. C.). Los edificios, de uno y dos pisos de alto, estaban construidos a ambos lados de una angosta calle pavimentada. Un rasgo característico son los múltiples baños rituales judíos (mikvaot) para uso doméstico, cortados en la roca y enlucidos, con varios escalones que conducen hacia la base.

El teatro

Un gran teatro, de 74 m. de diámetro y con una capacidad de 4.500 asientos, fue construido en la ladera norte de la acrópolis durante el período romano. Su auditorio semicircular estaba parcialmente cortado por la ladera, mientras que sus lados y partes superiores estaban apoyados en fundamentos de piedra y bóvedas. El teatro quedó muy dañado en la antigüedad.

La villa romana

Una magnífica villa romana del siglo III quedó en descubierto en el lado occidental de la acrópolis. Esta residencia de dos pisos contenía muchas habitaciones, algunas con un piso de coloridos mosaicos, alrededor de un patio central tipo atrio; columnas sostenían sus pórticos cubiertos.

El patio se conectaba por puertas a un triclinium, la mayor habitación del edificio, con un magnífico piso de mosaico. La parte decorada del piso formaba una letra T, que permitía a los huéspedes, reclinados en sofás a tres lados de la habitación, disfrutar de los múltiples paneles del piso. Estos ilustran, en más de veinte imágenes de coloridas teseras, la vida de Dionisio, el dios griego del vino, y escenas de la vida cotidiana relacionadas con los ritos de Dionisio.

La ciudad baja

Una gran superficie de la ciudad baja al este de la acrópolis ha sido excavada. Habitada por primera vez durante el siglo II, presenta una red de calles y bloques de edificios bien planificada. Dos calles pavimentadas con columnas y pasajes techados a sus lados (el cardo, y el decumanus que lo cruza) tenían tiendas a ambos lados. Las calles pasaron diferentes cambios en el curso de cientos de años. Uno de ellos tuvo lugar a fines del período bizantino, cuando los pasajes fueron repavimentados con mosaicos de diseños geométricos.

El mayor y más impresionante edificio excavado hasta el momento es la "Casa del Festival del Nilo" del siglo V, que cubre un área de 50 x 30 metros. Unas 20 habitaciones tienen hermosos y multicolores pisos de mosaico; el más elegante, conservado casi intacto, ilustra escenas del Festival del Nilo.

La Sinagoga

Restos de una sinagoga del siglo VI fueron excavados en la ciudad baja. La sinagoga era de forma alargada (16,5 x 6,5 metros) con una línea de columnas que la dividía en un salón principal y un pasillo angosto. El mosaico en el salón principal, parcialmente dañado, tiene un zodíaco en el centro con el dios del sol Helios en su carro rodeado de figuras humanas, los signos del zodíaco y los nombres de los meses. El piso está dividido en franjas, algunas ilustran escenas de la Biblia (Abraham y los ángeles, el sacrificio de Isaac) y otros rituales del Templo (un sacrificio, ofrendas de los primeros frutos y una mesa con el pan de proposición).

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