| FUNCIÓN CÍVICO-LITÚRGICA DEL ATRIO Y DEL PÓRTICO EN LA IGLESIA CRISTIANA
¿Cuál fue la finalidad de estos atrios o pórticos? Hay que remontarse al siglo VII cuando en el I Concilio de Braga (canon 17) se formula que tales espacios sirvan de cementerios al mismo tiempo que se prohíbe enterrar en el interior de las iglesias, a no ser que sean sacerdotes u obispos. En los concilios provinciales de España del siglo XIII se repitió esta normativa; dado el carácter jerárquico de la sociedad medieval, a la hora de los enterramientos se hizo una distinción dejando el atrio para los fieles en general y los pórticos para las personas más distinguidas, nobleza y prelados. Pero no fue esta la única finalidad, a partir del siglo XIII se aprovecharon estos sitios para reuniones laicas. Antes existió en las iglesias europeas la prohibición de celebrar audiencias laicas en estos espacios, y por lo que a España respecta tal prohibición existía ya en la legislación visigoda; y tal norma continuaba en 1322 según ordenaba el canon XVIII del Concilio de Valladolid. Esta normativa generalizada no siempre fue cumplida, y a partir del siglo XIII hay documentación sobre las reuniones judiciales celebradas en los atrios y pórticos de las iglesias, lo que por otra parte era lógico, pues las ciudades y pueblos medievales no tenían otros espacios tan idóneos como estos: en ellos se reunían los municipios y se administraba la justicia. Las funciones litúrgicas fueron las más apropiadas para distintos actos en relación con la vida cristiana. Como herencia de la época paleocristiana de los siglos IV y V se consideró a estos sitios como adecuados para las penitencias públicas, lo que persistió hasta el siglo XIII. En los atrios se hacía el exorcismo de los catecúmenos, y las madres, después de la cuarentena, tenían la obligación de acudir a las puertas del templo con una vela para recibir la purificación; también en el pórtico se encendía el cirio pascual, según prescribía la vieja liturgia hispana. Como recuerda el Tuitiense en los Oficios Divinos (cap. 8) la estación mayor de las procesiones tenía lugar en el pórtico, costumbre que mantuvo la liturgia cluniacense. No pocos actos de la vida medieval tuvieron el pórtico como lugar idóneo, así el padre de la novia la entregaba en este sitio. Fuente: Mensaje simbólico del arte medieval. Santiago Sebastián. |
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