| LA MEZQUITA COLEGIAL O MADRASA El criterio funcional aplicado a una tipología de mezquitas conduce, junto a las estructuras independientes para las oraciones diarias, de los fieles y comunitarias, a otros tipos como la mezquita conmemorativa, la funeraria, la mezquita-santuario y la mezquita cementerio así como a la mezquita monástica y a otro tipo cuya importancia es casi igual a la de la yami: la madrasa o mezquita colegial. El problema del Islam es que la nomenclatura es confusa e incluye categorías diferentes que se superponen. Es no sólo que la planta de la madrasa proporcionó, en última instancia, un modelo para la mezquita monástica, sino que también la mezquita monástica, en un estadio temprano de su evolución, pudo haber influido en la planta de la primera madrasa. Fue en Jorasan donde la nueva planta iría por derroteros de conquista revolucionando a la vez la sociedad y la arquitectura.
La casa del Profeta, o más exactamente su patio, había proporcionado el modelo de la yami; y aquí se adaptó otro patio doméstico a las necesidades de la madrasa. La típica casa de Jorasan era de planta cruciforme con cuatro vanos con arcos, llamados iwan, alrededor de un patio central. De modo totalmente fortuito, este trazado coincide con el marco ideal para enseñar las cuatro escuelas jurídicas del Islam ortodoxo consideradas como canónicas; los ritos hanafí, safí, malikí y hanbalí. El espacio comprendido entre cada iwan y la esquina del patio podía ampliarse para acomodar a los estudiantes en celdas dispuestas en uno o dos pisos. Es el factor residencial lo que relaciona la mezquita colegial con la monástica, pero cualesquiera que sean sus orígenes, Jorasan atestigua así el nacimento de una estructura que combina el pragmatismo con la belleza hasta un extremo pocas veces visto. La típica madrasa jorasaní consistía en dos filas de celdas, o huyra, precedidas de diminutos iwan que se extendían alrededor de un patio cuyos lados estaban interrumpidos en el centro por un iwan de la misma altura que la fachada o por una estructura qu esobresalía por encima de la línea de la cubierta. Al iwan de la qibla se le concedía más importancia que a los otros tres, de modo que pudiera servir de oratorio, aunque sin público, así como de alojamiento, entre las obras litúrgicas, al rito que tuviera mayor importancia local. Este tipo de edificio era simétrico y sin embargo al mismo tiempo estaba articulado hacia un punto focal. El patio de una madrasa puede considerarse como un escenario con las fachadas interrumpidas a intervalos por los enormes iwan axiales, en los que culmina el ritmo de las hileras de iwan pequeños, puesto que éstos describen el mismo perfil aunque a otras escalas. La relación en la que se encuentran unos con otros está modificada también por la muy distinta relación espacial que se obtiene entre éstos y acentos tales como almiares y cúpulas. No resulta sorprendente que el nuevo invento eclipsara pronto al menos espectacular yami, y que lo hiciera hasta en su propio terreno, el litúrgico. Probablemente las primeras madrasas no eran más que las casas de los maestros y de ahí la idea se reprodujo a una escala monumental apropiada para el imperio selyúcida, cuyas necesidades se quería que sirvieran la nueva institución. El gran visir Nizam al-Mulk, que fue el verdadero gobernante del imperio durante el reinado de Malik Sah, se dio cuenta de las posibilidades incomparables que ofrecía la madrasa para formar los cuadros de funcionarios sin los cuales el estado no podía aspirar a combatir las herejías que amenazaban su existencia. Sin embargo sería erróneo considerar la madrasa como un mero instrumento de la reacción sunní (ortodoxa). Desde sus comienzos, incluso desde la primera palabra de la primera revelación a Mahoma, el Islam tuvo un carácter de civilización literaria y, por tanto, erudita; en tal contexto la adquisición de conocimientos y su transmisión eran primordiales. La madrasa era el instrumento de estos dos fines gemelos, y pronto se estableció una red de ellas que proporcionaba educación superior en casi todas las zonas urbanas del mundo islámico. La universidad islámica más famosa, la Nizamiyya de Bagdad, se creó en 1067. En jurisprudencia era safií y en teología asarí; evidentemente el papel de la madrasa en teología especulativa puede haber contribuido decisivamente a canonizar el asarismo como teología oficial del Islam. Teniendo en cuenta su fama cabría esperar que conociéramos mejor la Nizamiyya de Bagdad, pero el emplazamiento de la universidad más importante del Islam todavía no se ha excavado, si bien no existe la menor duda respecto a su situación. Puesto que era una madrasa perteneciente a un solo rito (el safií), con unos seis mil estudiantes, es posible que no tuviera más que un iwan.
Las madrasas construidas por los selyúcidas de Rum eran simples y múltiples. Una versión de tres iwans dio como resultado la mezquita de planta en forma de T, que fue la habitual en el primer periodo otomano y que sólo fue sustituida por la mezquita centralizada, dominada por la cúpula, que apareció en Edirne y luego triunfó en Estambul. Una evolución paulatina se observa hasta en la fase de Bursa. Basada en precedentes selyúcidas, la mezquita de Bursa. Basada en precedentes selyúcidas, la mezquita de Bursa tenía un patio cuadrado que, por contracción de los iwans, inesperadamente aparece como una Selimiye en miniatura, anticipándose en unos siglos a la mezquita construida por Sinan en Edirne. En esta última mezquita la estructura en forma de ábside que contiene el mihrab puede interpretarse como un residuo del iwan-i qibla.
El arte selyúcida de Anatolia comenzó con formas abruptas, brutales, que expresaban el poder en un grado poco habitual, y terminó con la gracia de estas dos madrasas Sirçali ("de vidrio"). Comenzó con elementos grotescos en las fachadas de Sivas y Divrigi, reminiscencias del romántico en su forma más estrafalaria, y terminó en el refinamiento de la portada de la Ince Minare, cuyo carácter escultórico sublima la belleza inherente al diseño selyúcida sin disminuir su fuerza. En este sentido del poder es la primera impresión que transmite un edificio selyúcida, sea el mausoleo de la princesa Jwand Jatun de Kayseri en Anatolia o la torre funeraria de Qabus en Gorgan, cerca del mar Caspio.
Siria nos conduce de nuevo al corazón de la dar al-islam, donde la influencia selyúcida no fue menos importante. En Siria la mezquita más antigua de la que todavía se conserva algo es la madrasa hnafí con planta en T de 1136 en Busdra. La famosa madrasa Nuriyya de Damasco, cuyo antiguo esplendor puede deducirse de la única parte intacta, la tumba de Nur al-Din Zangi, tiene un único iwan frente a un oratorio rectangular, que se extiende lateralmente; sin embargo, el hospital de Nur al-Din tiene cuatro iwans. Las enfermerías o maristans siguen la planta de la madrasa, que alcanzó tal popularidad que se usó indistintamente para manicomios, palacios, caravansares, monasterios e incluso observatorios, asi como para colegios y hospitales. Claro está que a veces es difícil deducir de los restos existentes a cuál de estos cometidos se destinaba un edificio cruciforme.
Fuente: La arquitectura del mundo islámico. George Michell. |
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