io, se puede distinguir muy bien por la técnica del aparejo (opera listata), en la que se alternaban hiladas horizontales de ladrillos y de bloques pequeños de toba.

Los trabajos más importantes y pesados fueron los de época de Honorio y Arcadio, en los años 401-402, para hacer frente a los ataques eventuales de los godos. En la práctica, se intentó doblar la altura de la muralla. El anterior camino de ronda se sustituyó con una galería cubierta, donde se situaban los arqueros con las balistas para arrojar dardos desde las estrechas troneras, abiertas en nichos cóncavos a fin de favorecer la posición de los tiradores. Por encima de la galería se hizo un nuevo camino de ronda, descubierto y provisto de almenas, en el que se emplazaban las máquinas de guerra, onagros y balistas; de esta manera, los disparos se elevaron considerablemente. Entre las principales variantes del recorrido, hay que citar la inclusión del Mausoleo de Adriano dentro de la fortificación, a modo de castillo avanzado sobre la margen derecha del Tíber. Los dos vanos de algunas puertas se redujeron a uno y se reforzaron y elevaron las torres. Las grandes obras de Honorio no impidieron que Roma se viera invadida y saqueada: en el 410 por los bárbaros de Alarico, que entraron por la Puerta Salaria; en el 455, por los vándalos, y en el 472, por los bárbaros de Racimero; los invasores tuvieron el auxilio de los traidores y la falta de comida.


Porta Asinaria y Porta Latina

Otras restauraciones se produjeron en el curso del siglo VI, en el periodo de las guerras góticas, sobre todo por obra de Belisario, que entró en Roma en el 536.

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